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Boletín nº 27


 

 Sumario
Seminario de Salud y Medio Ambiente
El tráfico y el modelo de movilidad, principales causantes de la contaminación del aire en nuestras ciudades
“Hay que hacer de la salud y el medio ambiente un matrimonio bien avenido”.
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Tema del mes
Las dioxinas y sus efectos en la salud humana

Las dioxinas son contaminantes ambientales que tienen el dudoso honor de pertenecer a la «docena sucia».

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Documentos relevantes en Internet
Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energía nuclear en la salud y el medio ambiente
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Ecología Practicable
Antes de salir, compruebe la calidad del aire
Antes de salir de casa, además de comprobar el parte meteorológico, algunas personas con enfermedades respiratorias deberían conocer también la calidad del aire y los niveles de contaminación.
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Noticias Salud y Medio Ambiente
La SEPAR advierte de que el 30% de las enfermedades infantiles están asociadas al medio ambiente. El 30 por ciento de las enfermedades infantiles están asociadas a factores medio-ambientales.
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Andalucía pone en marcha una web para observar la relación entre medio ambiente y salud . El Observatorio Andaluz de Salud y Medio Ambiente ha puesto en marcha una nueva página web www.osman.es
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Los 27 defienden reducir los riesgos del mercurio para salud y la naturaleza
Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE) coincidieron el pasado 4 de diciembre en la necesidad de reducir los riesgos a escala mundial que entraña el uso y la explotación de mercurio para la salud y el medio ambiente.
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El aire contaminado perjudica el desarrollo cerebral infantil. El aire contaminado puede perjudicar el desarrollo del cerebro durante el embarazo y la niñez. Así lo indican estudios realizados en tres ciudades, Nueva York, Boston y México DF.
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Transgénicos, ¿perjudiciales o una cuestión comercial? España es el principal productor de transgénicos de Europa. En 2006 se cultivaron más de 50.000 hectáreas de maíz modificado genéticamente.
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El Seminario de Salud y Medio Ambiente de Aragón, que viene desarrollando sus actividades desde 2004 a través de la colaboración entre Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón y la Fundación Ecología y Desarrollo se ve reforzado por la incorporación de un nuevo promotor: DKV Seguros.

El boletín electrónico “Salud y Medio Ambiente” pretende consolidar el trabajo ya realizado, y convertir esta herramienta en un referente para la opinión pública acerca de la influencia del medio ambiente en la salud humana y en la necesidad de trabajar de manera multidisciplinar y transversal en la prevención y el cuidado de la salud.

Elaborado por Ecología y Desarrollo, en coordinación con la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Aragón y DKV Seguros, el documento electrónico pretende ser un punto de información que facilite la transmisión de información sobre salud ambiental, recopilando temas y contactos de interés para conocer los últimos avances realizados sobre la materia, tanto en ámbitos públicos como privados.

Dirigido a un público multidisciplinar formado por profesionales del sector sanitario, expertos ambientales así como entidades del tercer sector (protección del medio ambiente, consumidores, etc.), el boletín electrónico presenta en cada número un tema en profundidad en el que se analiza alguno de los principales contaminantes y/o problemas ambientales, y como estos influyen en la salud humana. También se recopilan noticias, enlaces a páginas web de interés y documentos relevantes relacionados con el tema tratado en ese número, y con otros temas de actualidad sobre la salud ambiental.


 
 Seminario de Salud y Medio Ambiente

El tráfico y el modelo de movilidad, principales causantes de la contaminación del aire en nuestras ciudades

 “Hay que hacer de la salud y el medio ambiente un matrimonio bien avenido”.

“El tráfico y el modelo de movilidad aparecen como los principales causantes de la contaminación del aire en nuestras ciudades”.

El pasado mes de noviembre se celebró el VI Seminario de Salud y Medio Ambiente organizado por Ecología y Desarrollo, en colaboración con DKV Seguros y el Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón.

En esta edición, el seminario se dedicó a estudiar los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud, reuniendo a los más prestigiosos especialistas del país en esta materia. Durante la mañana, una treintena de profesionales realizaron, con la ayuda de Jesús de la Osa, del Colectivo de Educación Ambiental S.L., y de Federico Arribas, del Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón, un diagnóstico participativo donde se incidió en la necesidad de conciliar y coordinar las políticas de salud con las medioambientales y se señaló la importancia que tiene la mejora de la calidad del aire en todos los aspectos, tanto en la salud de las personas como en el propio sistema de salud por lo que supondría de ahorro de gasto sanitario al reducir la mortalidad y las enfermedades asociadas.

Por la tarde, en una sesión abierta a la que asistieron un centenar de personas de distintas procedencias y disciplinas, se reflexionó sobre este tema con la ayuda de Don Ferrán Ballester Díez, de la unidad de epidemiología y estadística de la Escuela Valenciana de Estudios para la Salud, quien incidió en la necesidad de conocer para actuar, haciendo una llamada a la puesta en marcha de medidas y políticas activas para mejorar la salud y el estado del medio ambiente trabajando sobre las fuentes contaminantes. En su ponencia, el profesor Ballester afirmó que existe una clara relación entre los problemas de contaminación atmosférica y determinados problemas de salud (principalmente enfermedades respiratorias y cardiocirculatorias) y añadió que los problemas de salud causados por la contaminación no desaparecen cuando ésta mengua, sino que trascienden a ella..

En cuanto a los causantes de estos problemas, el profesor Ballester hizo clara alusión al actual modelo de movilidad, que está generando tanto problemas de contaminación atmosférica, como ruido, accidentes y efectos directos relativos al cambio climático. Es necesario, por lo tanto, según afirmaba el ponente, actuar de manera integral sobre la movilidad si queremos conseguir una mejor calidad del aire.

La sesión continuó con un panel donde intervinieron Don Julio Díaz Jiménez, del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, Don Millán Millán Muñoz, director del Centro de Estudios Ambientales el Mediterráneo y Doña Marina Lacasaña Navarro, de la Escuela Andaluza de Salud Pública de la Junta de Andalucía. En esta mesa, se trataron los problemas relacionados con la contaminación atmosférica por partículas, los contaminantes fotoquímicos, con especial alusión al ozono, y se presentó el proyecto “Evaluación de la exposición a Benceno, Tolueno, Etilbenceno y Xilenos en la población infantil del campo de Gibraltar.

La sesión terminó con una mesa redonda en la que Juan García Vicente, de Ecologistas en Acción; Luis Clarimón de CCOO; Maria del Mar Fernández de UGT y Pilar Gómez de CEPYME, expusieron su visión como agentes sociales.


 
 Tema del mes

Las dioxinas y sus efectos en la salud humana
 
 

Generalidades

Las dioxinas son contaminantes ambientales que tienen el dudoso honor de pertenecer a la «docena sucia»: un grupo de productos químicos peligrosos que forman parte de los llamados contaminantes orgánicos persistentes (COP). Las dioxinas son preocupantes por su elevado potencial tóxico. La experimentación ha demostrado que afectan a varios órganos y sistemas. Una vez que han penetrado en el organismo, persisten en él durante mucho tiempo gracias a su estabilidad química y a su fijación al tejido graso, donde quedan almacenadas. Se calcula que su semivida en el organismo oscila entre 7 y 11 años. En el medio ambiente, tienden a acumularse en la cadena alimentaria. Cuanto más arriba se encuentre un animal en dicha cadena, mayor será su concentración de dioxinas.

El nombre químico de la dioxina es 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-para-dioxina (TCDD). El término «dioxinas» se utiliza a menudo para referirse a una familia de compuestos relacionados entre sí desde el punto de vista estructural y químico, constituida por las dibenzo-para-dioxinas policloradas (PCDD) y los dibenzofuranos policlorados (PCDF). Bajo esa designación también se incluyen algunos bifenilos policlorados (PCB) análogos a la dioxina que poseen propiedades tóxicas similares. Se han identificado unos 419 tipos de compuestos relacionados con la dioxina, pero se considera que sólo aproximadamente 30 de ellos poseen una toxicidad importante, siendo la TCDD la más tóxica.


Fuentes de contaminación por dioxinas


Las dioxinas son fundamentalmente subproductos de procesos industriales, pero también pueden producirse en procesos naturales como las erupciones volcánicas y los incendios forestales. Las dioxinas son subproductos no deseados de numerosos procesos de fabricación tales como la fundición, el blanqueo de la pasta de papel con cloro o la fabricación de algunos herbicidas y plaguicidas. Con respecto a la liberación de dioxinas al medio ambiente, los grandes emisores suelen ser los incineradores de basuras (residuos sólidos y hospitalarios), debido a la combustión incompleta.

Aunque la formación de dioxinas es local, su distribución ambiental es mundial. Las dioxinas se encuentran en todo el mundo en prácticamente todos los medios. Las mayores concentraciones se registran en algunos suelos, sedimentos y alimentos, especialmente los productos lácteos, carnes, pescados y mariscos. Sus concentraciones son muy bajas en las plantas, el agua y el aire.

Existen en todo el mundo grandes depósitos de aceites industriales de desecho con PCB, muchos con grandes concentraciones de PCDF. El almacenamiento prolongado y la eliminación inadecuada de este material puede liberar dioxinas hacia el medio ambiente y contaminar los alimentos humanos y animales. Los residuos con PCB no se pueden eliminar fácilmente sin que contaminen el medio ambiente y la población humana. Esos materiales tienen que ser tratados como residuos peligrosos, y lo mejor es destruirlos mediante incineración a altas temperaturas.


Incidentes de contaminación con dioxinas

En muchos países se analiza el contenido de dioxinas en los alimentos. Esto ha permitido una detección rápida de la contaminación y a menudo ha reducido su impacto. Por ejemplo, en 2004 se detectó en los Países Bajos leche con concentraciones elevadas de dioxinas, cuyo origen estaba en una arcilla utilizada en la producción de piensos. En otro incidente registrado en 2006 en los Países Bajos se detectaron piensos con concentraciones elevadas de dioxinas, cuyo origen estaba en la grasa contaminada utilizada en la producción de dichos piensos.

Algunos incidentes de contaminación por dioxinas han sido más importantes y han tenido consecuencias más amplias en muchos países.

En julio de 2007, la Comisión Europea envió a los Estados Miembros una advertencia sanitaria relacionada con la presencia de altas concentraciones de dioxinas en un aditivo alimentario —la goma guar— utilizado en pequeñas cantidades como espesante en las carnes, productos lácteos, postres y platos precocinados. La fuente era una goma guar procedente de la India que estaba contaminada con pentaclorofenol, un plaguicida que ya no se utiliza. El pentaclorofenol contiene dioxinas como contaminantes.

En 1999 se detectaron altas concentraciones de dioxinas en aves de corral y huevos procedentes de Bélgica. Posteriormente se detectaron en otros países alimentos de origen animal (aves de corral, huevos, cerdo) contaminados con dioxinas, cuyo origen se encontraba en piensos contaminados por aceite industrial de desecho con PCB que había sido eliminado de forma ilegal.

En marzo de 1998 se detectaron altas concentraciones de dioxinas en leche vendida en Alemania, cuyo origen se encontraba en la pulpa de cítricos importada del Brasil y utilizada como pienso. A raíz de esta investigación se prohibió toda importación de pulpa de cítricos del Brasil a la Unión Europea.

Otro caso de contaminación alimentaria por dioxinas se produjo en los Estados Unidos de América en 1997. Se detectaron pollos, huevos y bagres contaminados con dioxinas debido a la utilización de una arcilla (bentonita) contaminada en la fabricación de piensos. La arcilla contaminada procedía de una mina de bentonita. Como no se encontraron pruebas de que hubiera desechos peligrosos enterrados en la mina, los investigadores suponen que las dioxinas podían ser de origen natural, quizás debido a un incendio forestal que hubiera tenido lugar en la prehistoria.

En un grave accidente registrado en 1976 en una fábrica de productos químicos en Seveso (Italia) se liberaron grandes cantidades de dioxinas. La nube de productos tóxicos, entre los que se encontraba la TCDD, acabó contaminando una zona de 15 km2 con 37 000 habitantes. Se siguen realizando amplios estudios de la población afectada para determinar los efectos a largo plazo de este incidente en la salud humana. Sin embargo, dichas investigaciones se ven dificultadas por la inexistencia de evaluaciones adecuadas de la exposición. Se ha detectado un ligero incremento de determinados cánceres y efectos en la reproducción, y se siguen investigando estos efectos. Asimismo, se están estudiando los posibles efectos en los hijos de las personas expuestas.
También se han estudiado ampliamente los efectos sobre la salud de la TCDD presente como contaminante en algunos lotes del llamado agente naranja, un herbicida utilizado como defoliante durante la guerra de Viet Nam. Se sigue investigando su relación con ciertos tipos de cáncer y la diabetes.

En otras zonas del mundo se han notificado incidentes más antiguos de contaminación alimentaria. Aunque puede verse afectado cualquier país, la mayoría de los casos se han notificado en países industrializados que disponen de medios adecuados de vigilancia de la contaminación alimentaria, donde hay más conciencia del peligro y en los que hay mejores mecanismos de control para detectar problemas relacionados con las dioxinas.

También ha habido casos de intoxicación humana intencionada. El más notable, registrado en 2004, es el del Presidente de Ucrania, Viktor Yushchenko, cuyo rostro ha quedado desfigurado por el acné clórico.


Efectos de las dioxinas en la salud humana

La exposición breve del ser humano a altas concentraciones de dioxinas puede causar lesiones cutáneas, tales como acné clórico y manchas oscuras, así como alteraciones funcionales hepáticas. La exposición prolongada se ha relacionado con alteraciones inmunitarias, del sistema nervioso en desarrollo, del sistema endocrino y de la función reproductora. La exposición crónica de los animales a las dioxinas ha causado varios tipos de cáncer. El Centro Internacional OMS de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) realizó el 1997 una evaluación de la TCDD. De acuerdo con los datos de las investigaciones en animales y los datos epidemiológicos humanos, el CIIC ha clasificado la TCDD como «carcinógeno humano». Sin embargo, no afecta al material genético, y hay un nivel de exposición por debajo del cual el riesgo de cáncer podría ser insignificante.

Como las dioxinas están omnipresentes, todos tenemos una exposición de fondo y una cierta concentración de dioxinas en el organismo: la llamada carga corporal. En general, no es de suponer que la exposición de fondo normal actual tenga efectos en la salud humana. No obstante, debido al gran potencial tóxico de esta clase de compuestos, son necesarias medidas para reducir la exposición de fondo actual.


Subgrupos sensibles

El feto es particularmente sensible a la exposición a las dioxinas. El recién nacido, cuyos órganos se encuentran en fase de desarrollo rápido, también puede ser más vulnerable a algunos efectos. Algunos individuos o grupos de individuos pueden estar expuestos a mayores concentraciones de dioxinas debido a sus dietas (por ejemplo, grandes consumidores de pescado en algunas zonas del mundo) o a su trabajo (por ejemplo, trabajadores de la industria del papel y de la pasta de papel, o de plantas de incineración y vertederos de desechos peligrosos).


Prevención y control de la exposición a las dioxinas

La incineración adecuada del material contaminado es mejor método disponible para prevenir y controlar la exposición a las dioxinas. Asimismo, puede destruir los aceites de desecho con PCB. El proceso de incineración requiere temperaturas elevadas, superiores a 850 °C. Para destruir grandes cantidades de material contaminado se necesitan temperaturas aún más elevadas, de 1000 ºC o más.

La prevención o reducción de la exposición humana se hace mejor con medidas dirigidas a las fuentes, es decir, un control estricto de los procesos industriales para reducir al máximo la formación de dioxinas. Esto es responsabilidad de los gobiernos nacionales, pero reconociendo la importancia de este enfoque, la Comisión del Codex Alimentarius adoptó en 2001 un Código de prácticas sobre medidas aplicables en el origen para reducir la contaminación de los alimentos con sustancias químicas (CAC/RCP 49-2001), y en 2006 un Código de prácticas para la prevención y la reducción de la contaminación de los alimentos y piensos con dioxinas y BPC análogos a las dioxinas (CAC/RCP 62-2006).

Más del 90% de la exposición humana a las dioxinas procede de los alimentos, y fundamentalmente de la carne, los productos lácteos, el pescado y el marisco. Por consiguiente, la protección de los alimentos es crucial. Como ya se ha dicho, una estrategia consiste en medidas aplicables en el origen para reducir la emisión de dioxinas. Asimismo, es necesario evitar la contaminación secundaria de los alimentos a lo largo de la cadena alimentaria. Para la producción de alimentos inocuos es esencial que haya buenos controles y prácticas durante la producción primaria, el procesamiento, la distribución y la venta.

Debe haber sistemas de vigilancia de la contaminación de los alimentos que garanticen que no se superan los niveles tolerados. La vigilancia de la inocuidad de los alimentos y la adopción de medidas de protección de la salud pública es competencia de los gobiernos nacionales. Cuando se sospeche un incidente de contaminación, los países deben disponer de planes de contingencia para identificar, detener y eliminar los alimentos y piensos contaminados. Deben examinarse la exposición de la población (por ejemplo, mediante determinación de los contaminantes en la sangre y la leche humanas) y sus efectos (por ejemplo, la vigilancia clínica para detectar signos de enfermedad).


¿Qué puede hacer el consumidor para reducir el riesgo de exposición?

La eliminación de la grasa de la carne y el consumo de productos lácteos con bajo contenido graso pueden reducir la exposición a las dioxinas. Una dieta equilibrada, con cantidades adecuadas de fruta, verduras y cereales, contribuye a evitar una exposición excesiva a una misma fuente. Esta es una estrategia a largo plazo para reducir la carga corporal, y probablemente sea más importante en las niñas y las mujeres jóvenes, con el fin de proteger la exposición del feto y de los lactantes amamantados. No obstante, las posibilidades de que los consumidores reduzcan su propia exposición es limitada.


¿Qué se necesita para identificar y medir las dioxinas en el medio ambiente y los alimentos?

El análisis químico cuantitativo de las dioxinas requiere métodos sofisticados de los que sólo disponen algunos laboratorios en todo el mundo, la mayoría de ellos en los países industrializados. El costo de los análisis es muy elevado y depende del tipo de muestra, pero oscila entre US$ 1700 para el análisis de una única muestra biológica y varios miles de US$ para una evaluación exhaustiva de las emisiones de un incinerador de desechos.

Se están desarrollando cada vez más métodos biológicos de cribado, basados en células o anticuerpos, cuya utilización en las muestras de alimentos todavía no está suficientemente validada. No obstante, esos métodos de cribado permitirán realizar más análisis con un costo menor. En caso de que una prueba de cribado dé resultados positivos, debe efectuarse una confirmación con análisis químicos más complejos.


Actividades de la OMS relacionadas con las dioxinas

La reducción de la exposición a las dioxinas es un objetivo importante desde el punto de vista tanto de la salud pública, para reducir la carga de morbilidad, como del desarrollo sostenible. Con el fin de proporcionar orientación sobre los niveles de exposición aceptables, la OMS ha celebrado una serie de reuniones de expertos para determinar la ingesta tolerable de dioxinas a la que puede verse expuesto el ser humano a lo largo de la vida.

En la última de esas reuniones, celebrada en 2001, el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios llevó a cabo una evaluación exhaustiva de los riesgos de las PCDD, los PCDF y los PCB análogos a la dioxina. Los expertos concluyeron que se puede establecer una ingesta tolerable de dioxinas partiendo del principio de que hay un umbral para todos los efectos, incluido el cáncer. La larga semivida de las PCDD, los PCDF y los PCB análogos a la dioxina significa que cada ingesta diaria tiene un efecto pequeño o insignificante en la ingesta global. Para evaluar los riesgos que suponen estas sustancias para la salud a corto o a largo plazo se debe determinar la ingesta total o media a lo largo de meses, y la ingesta tolerable debe evaluarse a lo largo de un periodo de al menos un mes. Los expertos han establecido de forma provisional una ingesta mensual tolerable de 70 pg/kg/mes. Esta es la cantidad de dioxinas que se puede ingerir a lo largo de la vida sin que se produzcan efectos detectables en la salud.

La OMS, en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), a través de la Comisión Mixta FAO/OMS del Codex Alimentarius, ha establecido un Código de prácticas para la prevención y la reducción de la contaminación de los alimentos y piensos con dioxinas y BPC análogos a las dioxinas . Este documento proporciona a las autoridades nacionales y regionales orientación en materia de medidas de prevención. Se está examinando la posibilidad de establecer en el Codex directrices sobre las concentraciones de dioxinas en los alimentos.

Desde 1976, la OMS es la encargada del Programa de Vigilancia y Evaluación de la Contaminación de los Alimentos del Sistema Mundial de Vigilancia del Medio Ambiente (SIMUVIMA/Alimentos), que, a través de su red de laboratorios en más de 70 países de todo el mundo, proporciona información sobre las concentraciones de contaminantes en los alimentos y sus tendencias. Las dioxinas están incluidas en ese programa de vigilancia.

Desde 1987, la OMS ha llevado a cabo estudios periódicos sobre las concentraciones de dioxinas en la leche humana, sobre todo en países europeos. Estos estudios permiten evaluar la exposición humana a las dioxinas procedentes de todas las fuentes. Datos recientes sobre la exposición indican que las medidas introducidas en varios países para controlar la liberación de dioxinas han producido una reducción considerable de la exposición a estos compuestos a lo largo de los dos últimos decenios.

La OMS está colaborando con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en la aplicación del Convenio de Estocolmo, un acuerdo internacional para reducir las emisiones de determinados COP, entre ellos las dioxinas. Se están examinando internacionalmente varias acciones destinadas a reducir la producción de dioxinas durante los procesos de incineración y fabricación. En respuesta a las necesidades del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, el SIMUVIMA/Alimentos de la OMS ha elaborado un nuevo protocolo para una Encuesta mundial sobre la presencia de COP en la leche humana, con el fin de cumplir los objetivos de la OMS, el PNUMA y sus Estados Miembros en materia de salud, inocuidad de los alimentos y medio ambiente. Este protocolo ayudará a las autoridades nacionales y regionales a recoger y analizar muestras representativas que permitan determinar el estado actual de la exposición de fondo y, en el futuro, evaluar la eficacia de las medidas adoptadas para reducir la exposición.

Las dioxinas están presentes en el medio ambiente y en los alimentos en mezclas complejas. Para evaluar el riesgo de esas mezclas en su totalidad se ha aplicado a este grupo de contaminantes el concepto de equivalencia tóxica. La TCDD, el miembro más tóxico de la familia, se utiliza como compuesto de referencia, y a las demás dioxinas se les asigna una potencia tóxica en relación con la TCDD, basándose en los resultados de estudios experimentales. Durante los últimos 15 años, la OMS, a través del Programa Internacional de Seguridad de las Sustancias Químicas, ha establecido y reexaminado periódicamente en reuniones consultivas de expertos los factores de equivalencia tóxica (FET) de las dioxinas y compuestos conexos. De este modo, la OMS ha establecido valores FET aplicables al ser humano, a otros mamíferos, a las aves y a los peces. La última de esas reuniones consultivas se celebró en 2005 para actualizar los FET del ser humano y de los demás mamíferos. Estos FET internacionales se han desarrollado para ser aplicados en la evaluación y gestión del riesgo, y han sido adoptados oficialmente por varios países y órganos regionales, como el Canadá, Japón, los Estados Unidos de América y la Unión Europea.


ENLACES CONEXOS

- Programa OMS de Inocuidad de los Alimentos, Zoonosis y Enfermedades de Transmisión Alimentaria - en inglés
http://www.who.int/foodsafety/en/index.html

- Programa Internacional de Seguridad de las Sustancias Químicas - en inglés
http://www.who.int/ipcs/assessment/en/index.html

- Informe técnico: Evaluación de ciertos aditivos alimentarios y contaminantes de los alimentos - en inglés [pdf 911 kb]
http://whqlibdoc.who.int/trs/WHO_TRS_909.pdf

Para más información puede ponerse en contacto con:
WHO Media centre
OMS/Ginebra
Teléfono: +41 22 791 2222
email: mediainquiries@who.int

 
 Noticias Salud y Medio Ambiente

La SEPAR advierte de que el 30% de las enfermedades infantiles están asociadas al medio ambiente
 
 

El 30 por ciento de las enfermedades infantiles están asociadas a factores medio-ambientales, como la polución, el tabaco, la contaminación del aire, la falta de saneamiento, el uso de combustibles sólidos para cocinar en el interior de las casas o el uso de pesticidas, según informó hoy la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

El presidente de la entidad, el doctor Julio Ancochea, señaló que "los niños son especialmente vulnerables a las condiciones medioambientales y su exposición a la contaminación puede contribuir a aumentar la mortalidad, la morbilidad y la discapacidad infantil. Por este motivo, es importante que el personal sanitario reconozca y evalúe estos factores y prevenga las enfermedades relacionadas con el medioambiente".

Por su parte, la coordinadora del Área de Medioambiente y Enfermedades Respiratorias de SEPAR, la doctora Cristina Martínez, pone como ejemplo un estudio publicado en la revista británica 'The Lancet' elaborado por investigadores de la Universidad del Sur de California. "Este estudio advierte que los niños que viven a menos de 500 metros de las autopistas o grandes zonas de tráfico son susceptibles de sufrir una sustancial perdida de capacidad pulmonar a los 18 años, déficit que arrastrarán durante toda la vida", alertó.

En concreto, explicó que la capacidad pulmonar de los menores que viven cerca de los grandes vías de trafico es un 3 por ciento menor que la capacidad de los que residen a 1.500 metros, y la causa es la toxicidad de los motores diesel. Además, advirtió de que la reducción de la función pulmonar infantil es un conocido factor de riesgo en el desarrollo y empeoramiento del asma y el posterior desarrollo de EPOC (enfermedad de obstrucción pulmonar).

DERIVAR EN ENFERMEDADES CRÓNICAS

Según explicaron los expertos, los pulmones no están desarrollados al nacer, ni siquiera en un niño de 8 años, sino que se desarrollan hasta alrededor de los 18 años, por lo que la salud de este órgano puede verse especialmente alterado por los factores contaminantes del aire con efectos respiratorios agudos durante la niñez, que pueden desembocar en enfermedades respiratorias crónicas en la edad adulta.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de años de vida sana perdidos por habitante debido a factores de riesgo medioambiental es aproximadamente cinco veces mayor entre niños hasta los cinco años que en la población general. Este mismo informe destaca que la diarrea, el paludismo y las infecciones respiratorias arrojan un gran porcentaje de morbilidad atribuible al medio ambiente y también de mortalidad en niños menores de 5 años.

Asimismo, el porcentaje de defunciones debido a estas tres enfermedades atribuibles al medio ambiente alcanza la cifra del 26 por ciento en los niños menores de cinco años que viven en países en desarrollo. En algunas regiones muy pobres del mundo, se calcula que el número de años perdidos de vida sana debido a infecciones respiratorias en la infancia es hasta 800 veces mayor.

Fuente: 22 Dic. (EUROPA PRESS)


Andalucía pone en marcha una web para observar la relación entre medio ambiente y salud
 
 

El Observatorio Andaluz de Salud y Medio Ambiente ha puesto en marcha una nueva página web (www.osman.es) con el fin de difundir su actividad a los ciudadanos, profesionales e investigadores de estos ámbitos. Esta nueva herramienta contribuirá a que este centro se convierta en referencia a nivel autonómico en la recopilación, difusión de la información sobre medio ambiente y salud.

La creación de esta web permitirá que la información del Observatorio Andaluz de Salud y Medio Ambiente esté permanentemente actualizada y disponible para profesionales y ciudadanos las 24 horas del día, los 365 días del año.

El Observatorio, con sede en el Campo de Gibraltar, se puso en marcha en 2006 como parte del Plan Andaluz de Salud Ambiental con el fin de realizar un seguimiento constante de los avances científicos que se producen en este ámbito, así como de las novedades en la información, en las prácticas de gestión y en los indicadores de salud.

Ubicado en el Hospital Punta de Europa de Algeciras y adscrito a la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), uno de sus principales objetivos es generar evidencia científica en salud ambiental, así como promover información y conocimiento básico en este campo. Junto a ello, trabaja para producir información útil para otros profesionales, grupos de interés y población general para ampliar el conocimiento y comprensión de la salud ambiental. Además, realiza un seguimiento de las expectativas de la población y promueve la investigación sobre medio ambiente y salud en Andalucía. En estos momentos está desarrollando un informe sobre la calidad del aire interior de las viviendas y establecimientos comerciales y su impacto en la salud.

El Observatorio de Salud y Medio Ambiente cuenta con un comité científico -con profesionales de las universidades de Huelva, Granada y Almería, la EASP, el Instituto de Salud Carlos III, la Sociedad Española de Sanidad Ambiental o la Sociedad Española de Salud Pública- y un comité de participación, en el que están representadas asociaciones de consumidores y usuarios, vecinos, asociaciones empresariales o grupos ecologistas.


Los 27 defienden reducir los riesgos del mercurio para salud y la naturaleza
 
 

Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE) coincidieron el pasado 4 de diciembre en la necesidad de reducir los riesgos a escala mundial que entraña el uso y la explotación de mercurio para la salud y el medio ambiente.

Los Veintisiete aprobaron un texto de conclusiones que fija la posición europea de cara a la reunión de Naciones Unidas de Nairobi de febrero próximo, en la que se intentará alcanzar un acuerdo internacional sobre la reducción del empleo del mercurio.

Los titulares de Medio Ambiente recordaron la toxicidad de esta sustancia y defendieron recortar “al máximo” sus emisiones a la atmósfera, el agua y el suelo.

Acabar de manera gradual con la producción primaria de mercurio, así como con su utilización y comercialización son otros de los objetivos que señalan los países comunitarios.

En los últimos tres años, la UE ha tomado medidas para restringir la comercialización de determinados dispositivos de medición que contienen mercurio, así como para prohibir la exportación de esta sustancia a partir de marzo de 2011.
La posición comunitaria coincide con la necesidad de actuación internacional a largo plazo, señalada por el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Sin embargo, aún está por ver si el acuerdo que se alcance en Nairobi tiene carácter vinculante, algo que la UE apoya, a la vez que sugiere que se tenga en cuenta todo el ciclo de vida del mercurio, sin olvidar la gestión de sus desechos.

Fuente: 04/12/2008


El aire contaminado perjudica el desarrollo cerebral infantil
 
 

El aire contaminado puede perjudicar el desarrollo del cerebro durante el embarazo y la niñez. Así lo indican estudios realizados en tres ciudades, Nueva York, Boston y México DF. Los pequeños que crecen en zonas con un aire más sucio pueden sufrir alteraciones estructurales que pueden traducirse en retrasos en funciones cognitivas superiores, como el aprendizaje o la memoria. Sin embargo, todavía falta saber más sobre qué contaminantes y a qué niveles influyen y qué mecanismos biológicos intervienen. Ahora, científicos del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) se disponen a comprobarlo en España, en un estudio con 750 niños de la ciudad de Sabadell que ahora tienen cuatro años de edad.

 Las partículas son el vehículo por el que los metales entran en el organismo.

Forman parte del proyecto Inma (Infancia y Medio Ambiente), en el que desde 2004 se sigue a un total de 2.500 pequeños con el objetivo de ver cómo el entorno influye en su salud. Los investigadores han recogido datos desde la semana 12 de la gestación y les hicieron análisis y pruebas cognitivas al cumplir un año y cuando han llegado a cuatro. También han registrado su exposición a gases y partículas de la atmósfera, resultantes de la combustión en coches e industrias: óxido de nitrógeno, hidrocarburos aromáticos policíclicos, compuestos volátiles y partículas en suspensión (PM10, PM2,5).

Las partículas resultan de especial interés, por ser el vehículo que utilizan los metales para entrar en el cuerpo. En ellas se ha centrado un estudio del Instituto Nacional de Pediatría de México y la Universidad de Montana, publicado este año en Brain and Cognition y financiado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH).

Los investigadores analizaron el desarrollo cognitivo de 73 niños con una media de 9 años de edad, todos de familias de clase media y formación similar. Un total de 55 vivían en la capital, México DF, con altas concentraciones de contaminación, y el resto en otra ciudad mucho menos contaminada, Polotitlán. El desarrollo cognitivo del 57% de los niños de México DF estaba por debajo de lo esperable para su edad. Algo que sólo ocurría en el 7% de los de Polotitlán.

Para completar su estudio, los investigadores compararon tejido cerebral de personas fallecidas entre los 2 y 45 años. También de perros. En el cerebro de quienes habitaron en la urbe más contaminada se apreció neuroinflamación y daños vasculares. "La inhalación de partículas en suspensión causa inflamación en los pulmones, que desencadena estrés oxidativo. Este proceso también acaba inflamando el cerebro", explica Jordi Sunyer, director del programa salud respiratoria, contaminación e infancia del CREAL.

Además, se cree que algunos de estos contaminantes, las partículas más pequeñas, alcanzan las neuronas sin ni tan siquiera pasar por los pulmones. "En las autopsias con animales se ha visto que pasan directamente del nervio olfatorio al cerebro", afirma Sunyer. El efecto neurotóxico de la inflamación altera el equilibrio en la producción de la proteína betaamiloide, asociadas a la enfermedad de Alzheimer.

El niño es más vulnerable ya que "el cerebro es una ventana abierta a la influencia del medio ambiente durante muchos años. Es el órgano del cuerpo que tarda más en formarse: desde el mismo vientre de la madre hasta el final de la adolescencia. La parte que más tarda es el córtex prefrontal, clave para funciones cognitivas superiores", afirma Sunyer. "La exposición a estos contaminantes puede interferir en la producción de neurotransmisores, en la mielinización de las neuronas y en cómo establecen sus conexiones", concluye Sunyer.

Menor peso al nacer.

Ahora que los niños del proyecto Inma (Infancia y Medio Ambiente) están apunto de cumplir los cuatro años, los investigadores españoles empiezan a extraer conclusiones sobre si la contaminación atmosférica ha incidido en su desarrollo. También analizarán un grupo de genes que hace que los portadores de unas variables u otras sean más o menos susceptibles que otros porque actúan sobre los procesos metabólicos que permiten neutralizar el efecto de estas sustancias, cambiar su estructura química y hacer que el organismo las elimine.

Los investigadores han recogido datos sobre su alimentación, que podría ejercer un papel protector. "La dieta es la mayor fuente de antioxidantes. La ingesta de omega-3, y otros micronutrientes como el zinc y el selenio podrían proteger contra el efecto de la polución atmosférica", explica Jordi Sunyer, del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL).
Los investigadores ya han concluido que la contaminación atmosférica interfiere en el peso del bebé al nacer. "Los más expuestos tuvieron un menor peso. En concreto, por cada 10 microgramos de NO2 o de compuestos volátiles (fruto de la industria y del tráfico) por metro cúbico de aire, el bebé pesa 91 gramos menos", dice Sunyer.

Los neurotóxicos no sólo llegan por la atmósfera, sino también a través de la cadena alimentaria. Por ejemplo, el metilmercurio se acumula sobre todo en el pescado. En estudios con ratas, Vicente Felipo, del Laboratorio de Neurobiología del Centro de Investigación Príncipe Felipe en Valencia, ha visto que "las dosis que no producen daño en un adulto, en el niño producen efectos que persisten en el tiempo". Su equipo ha realizado estudios con cantidades en el límite permitido por las autoridades y han comprobado que, aunque no dañen al adulto, sí disminuye la capacidad de memoria y de aprendizaje cuando el cerebro está en desarrollo.

Fuente: El País 02-12-2008


Transgénicos, ¿perjudiciales o una cuestión comercial?
 
 

España es el principal productor de transgénicos de Europa. En 2006 se cultivaron más de 50.000 hectáreas de maíz modificado genéticamente. Este es el único cultivo transgénico permitido en el país además de otros productos que se consumen importados de otras partes del mundo como el algodón, la soja o las fresas.

Para Amigos de la Tierra y otras organizaciones no gubernamentales como Greenpeace, actualmente, "no existe una legislación que proteja la agricultura convencional y ecológica de la contaminación por transgénicos". A pesar de que, desde el Ministerio de Agricultura y el de Medio Ambiente "se han presentado varios borradores de Decreto sobre la llamada coexistencia entre la agricultura transgénica y la convencional o ecológica, todos han sido claramente insuficientes", asegura David Sánchez, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra. En varias ocasiones, añade, "una amplia coalición de organizaciones nos hemos dirigido al gobierno para expresar nuestra opinión sobre esta legislación, consiguiendo, a través de esta movilización social, paralizar una ley claramente perjudicial para el medio ambiente y la salud pública".

Así, los ecologistas señalan que desde 1998 España ha venido cultivando OMG (Organismo Modificado Genéticamente) sin que se realice ningún tipo de seguimiento al respecto, sin que se sepa exactamente cuánto o dónde se cultivan y con una absoluta falta de transparencia". Amigos de la Tierra "ha expresado en varias ocasiones a la administración central su preocupación por la situación que los transgénicos plantean para nuestra agricultura y alimentación".

Sin embargo, "el Gobierno sigue aprobando nuevas variedades del maíz modificado genéticamente MON810, decisión que contrasta con la postura más prudente de otros países europeos que han prohibido su cultivo, como Francia, Austria, Grecia o Hungría", comenta.

Desde la plataforma ecologista aseguran que en los últimos diez años no se ha aprobado un nuevo cultivo transgénico en la Unión Europea, debido "al fuerte rechazo social de consumidores y agricultores". Aún así, el reglamento que entrará en vigor en enero de 2009 permite la presencia de OMG en la Agricultura ecológica, hasta en un 0,9% por contaminación.

Ante esta realidad, varias plataformas, insiste David Sánchez "realizan una intensa labor de presión sobre la complicada burocracia europea, con el objetivo de hacer llegar la voz de las personas preocupadas por el medio ambiente hasta los foros donde se toman las decisiones, para conseguir una agricultura y alimentación sostenibles, libres de transgénicos".

Muchas son las propuestas que las oenegés junto con otros colectivos agrícolas como la Unió Valenciana de Llauradors i Ramaders, han presentado para controlar el uso de transgénicos. Una de las principales es la elaboración de una base de datos que controle las zonas específicas donde se trabaje con transgénicos, ante la "falta de rigurosidad" que existe en registros recientes elaborados por las propias industrias biotecnológicas. Así, Amigos de la Tierra, en colaboración con otras asociaciones y grupos locales, están elaborando un listado con todas aquellas zonas libres de transgénicos.

Por último, David Sánchez, también solicita que se establezca "un sistema de responsabilidad para aquellos que contaminen cosechas ecológicas", entendiendo como último responsable al propietario de la tecnología, porque "no informa al agricultor de las medidas de seguridad que debe tomar, como respetar una separación efectiva para evitar la polinización transgénica de cosechas que no lo son".


Seguridad

Desde un punto de vista científico, no hay razones para alarmarse por el consumo de transgénicos. Al menos existe la seguridad de que todos los transgénicos que se comercializan "se han sometido a exámenes exhaustivos por lo que no suponen ningún riesgo para la salud humana", garantiza el investigador del CSIC y miembro del Panel de Transgénicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, Josep Maria Casacuberta.

Es más, "en más de diez años no hay ni un solo estudio que demuestre que algún transgénico haya tenido consecuencias negativas hasta el momento", matizó. Esta afirmación responde a estudios exhaustivos que pueden llegar a prolongarse entre tres y cinco años. "Cualquiera que pretenda comercializar un producto obtenido de un organismo modificado genéticamente debe aportar una serie de datos y características del gen introducido en el organismo, así como evaluar los posibles riesgos para la salud humana o animal o para el medio ambiente", comenta.

Tras la presentación de los datos "la documentación es evaluada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que da una opinión científica, aunque la decisión final de aprobación de su comercialización depende de la Comunidad Europea", explica.
Estos análisis aportan unas garantías de seguridad alimentaria que no deben dejar de efectuarse ya que "siempre hay que analizar el producto a comercializar porque cada transgénico es diferente y debe ser analizado antes de llegar al mercado", concluye Casacuberta.

Mientras científicos garantizan la seguridad del consumo de los transgénicos actualmente comercializados, hay países europeos que desean prohibir su uso en la agricultura. No se trata de una negación definitiva. La legislación es europea y por lo tanto debe ser acatada por todas las naciones pertenecientes a la Unión. La negativa por lo tanto es temporal acogiéndose a lo que se conoce como "Cláusula de Salvaguarda". Eso sí, los interesados en prohibir el uso de ciertos transgénicos deberán aportar datos científicos que prueben la inviabilidad de un determinado OMG en su territorio.

Con el respaldo del criterio científico, garantizando la calidad y seguridad de los alimentos transgénicos, cabe reflexionar si el problema actual de su uso obedece a una cuestión comercial y legal, que debe velar porque los intereses particulares sean preservados, reconocidos y respetados.

Ecoticias.com  (Fuente: www.lasprovincias.com) 15-12-2008

 
 Documentos relevantes en Internet

Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energía nuclear en la salud y el medio ambiente
 
 

Eduard Rodríguez Farré y Salvador López Arnal El Viejo Topo. 2008

Con el formato de una conversación entre sus autores, el reconocido científico e investigador del CSIC, Eduard Rodríguez Farré, médico especializado en toxicología, farmacología, radiobiología y neurobiología, y el matemático y profesor Salvador López Arnal, disertan de forma amena y didáctica en su libro sobre los aspectos más relevantes de la energía nuclear.

Con abundantes datos, explican las diferentes etapas del ciclo nuclear, desde la minería hasta el desmantelamiento de las centrales nucleares y el problema irresuelto de los residuos radiactivos. También abordan cuestiones como los usos militares y civiles de la energía nuclear, indisolublemente unidos entre sí, tanto ahora como en el pasado, se hace un necesario repaso de la historia nuclear en España, desde el empeño de Franco por ser una potencia nuclear militar o el asunto de las bombas atómicas que cayeron en Palomares, hasta la actualidad. Pero donde esta obra adquiere un valor muy especial es en el hecho de que los profundos conocimientos del profesor Rodriguez Farré sobre los efectos de la radiactividad en los seres vivos se vuelcan de manera sencilla y clara a lo largo de los diferentes capítulos del libro, permitiendo así al lector entender fácilmente la verdadera magnitud del impacto de la energía nuclear sobre la salud de las personas y del medio ambiente.

La información que aporta al respecto es especialmente valiosa, dado que la industria nuclear siempre ha procurado mantener a la sociedad ignorante del verdadero impacto de la radiación nuclear en la salud, minimizando y ocultando información relevante sobre los diferentes accidentes ocurridos o sobre los riesgos del funcionamiento rutinario de las instalaciones nucleares.

Fuente: ISTAS



 
 Ecología Practicable

Antes de salir, compruebe la calidad del aire
 
 

Antes de salir de casa, además de comprobar el parte meteorológico, algunas personas con enfermedades respiratorias deberían conocer también la calidad del aire y los niveles de contaminación. Una página web europea, www.knowyourairforhealth.eu se lo pone un poco más fácil a partir de ahora.

La iniciativa ha surgido de la Federación Europea de Pacientes con Alergia y Enfermedades Respiratorias (EFA, según sus siglas en inglés) y una organización dedicada a la salud medioambiental denominada Health and Environment Alliance (HEAL).

La nueva página está diseñada para cubrir todas las necesidades de información de los pacientes con problemas respiratorios antes de salir a la calle, cuyas patologías se pueden ver agravadas en los días de mayor contaminación ambiental. La herramienta permite consultar por países distintas bases de datos oficiales para conocer con exactitud las previsiones de contaminación, niveles de ozono y polen, o previsión meteorológica y condiciones de clima extremas.

Pinchando en el mapa europeo la información sobre España, los internautas pueden acceder a la información por comunidades que disponen de datos actualizados: Madrid, Castilla-La Mancha, Cataluña, Navarra, Comunidad Valenciana, Aragón, Andalucía, Cantabria, Murcia y Galicia.


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