background-position

Archivo ECODES

Este es un contenido de archivo, y posiblemente este desactualizado.
Para acceder a los contenidos actuales de la web de ECODES pincha aquí.

Jueves 11 de Noviembre de 2004

Esta semana reclamaron la presencia de alguna persona del equipo de ECODES para participar en una muy interesante jornada sobre estándares, indicadores y verificación de la responsabilidad social corporativa, que finalmente fue aplazada. Este post es, básicamente, el esquema-guión-resumen que estuvimos preparando. Ya que, por el momento, no nos ha servido para “verbalizarlo”, puede encontrar su lugar en el mundo en Ecores.org, con la ventaja añadida de que aquí se pueden incluir hipervínculos. Quien lo lea comprobará también la tendencia inevitable de cualquiera que participa en una conferencia o seminario a llevar el tema propuesto a su terreno, sea cual sea éste. Si en los próximos días alguien tiene que dar una conferencia sobre RSC, sostenibilidad empresarial, y temas afines, y va muy mal de tiempo, aquí tiene un posible guión, cortesía de ECODES. Eso sí, al modo de la licencia creative commons.

Nuestra definición: la adopción de criterios de responsabilidad social corporativa (RSC) en la gestión empresarial implica la formalización de políticas y sistemas de gestión en los ámbitos económico, social y medioambiental; también, la transparencia informativa respecto de los resultados alcanzados en tales ámbitos; y, finalmente, el escrutinio externo de los mismos.

Creatividad y orden

Una vez anunciado el mantra de la casa, podemos afirmar que la certificación y verificación de la RSC plantea numerosas dificultades.

Así se ha puesto de manifiesto durante el largo proceso de debate en el seno de la Organización Internacional de Estandarización (ISO). El debate culminó en la Conferencia de Estocolmo en junio de 2004, donde se decidió constituir un nuevo grupo de trabajo para la elaboración de un estándar sobre RSC que será una guía de recomendaciones, y no una norma certificable.

Y esto fue así pese a las quejas de los representantes en ISO de países en desarrollo, que temen que la ausencia de una norma internacional perjudique a sus empresas, al percibir éstas los requerimientos diversos sobre RSC de las grandes empresas del mundo desarrollado como barreras arancelarias encubiertas.

Las numerosas iniciativas de certificación puestas en marcha por las asociaciones nacionales de normalización que forman parte de ISO tampoco han dado los frutos esperados.

Tal vez una de las mayores dificultades se encuentra en la presuposición de que la RSC es “una cosa” que ya está ahí, completamente definida y por lo tanto “limitada, acotada y perfectamente delineada”. Hay quien dice que hablar de RSC es como hablar de “fruta”, variable según la estación y la situación geográfica.

Se produce así un conflicto entre la innovación y creatividad por parte de las empresas y otras organizaciones, y el orden necesario para trasladar las innovaciones a la gestión diaria, facilitando el escrutinio que es, a su vez, constitutivo de la RSC. Además, hay que tener en cuanta otras grandes ventajas de la homogeneización, como el ahorro de costes.

Pero ha parecido más razonable a los expertos de ISO y otras organizaciones la continuidad en el uso de certificaciones y normas que abarcan aspectos parciales de la RSC, y la continuidad con el debate, discusión y valoración de nuevas iniciativas para la consecución de un grado de orden, necesario para evitar la confusión que también es habitual cuando se habla de RSC, y facilitar a un número mayor de empresas la adopción de políticas de RSC que cumplan tanto con sus propias expectativas como con las expectativas de sus stakeholders.

Mientras se avanza hacia ese orden buscado, y que tal vez no se alcance nunca, existen a día de hoy dos “fuentes de conocimiento” que condensan en cierta medida las expectativas sobre la RSC tanto de las empresas como de destacados representantes de sus diferentes grupos de interés. Estas dos fuentes: Global Reporting Initiative, y las agencias de rating sobre RSC, como SAM Research, EIRiS, SiRi y otras.

Global Reporting Initiative

En primer lugar, destaca internacionalmente Global Reporting Initiative. El modelo de Global Reporting Initiative facilita a las organizaciones que así lo deseen, un conjunto de indicadores lo suficientemente amplio y flexible para abordar la comunicación de sus prácticas de responsabilidad social corporativa.

Global Reporting Initiative presenta numerosas ventajas, que contribuyen a su legitimación y a la importancia que va adquiriendo internacionalmente en el ámbito de la RSC:

  • En su origen y definición han participado numerosas empresas y organizaciones de la sociedad civil, además de expertos contables, sobre derechos humanos, etc. Cuenta con el apoyo de hecho de varias administraciones públicas y organizaciones internacionales, incluyendo a Naciones Unidas. Su concepción ha sido eminentemente multistakeholder.
  • No es un sistema de gestión, pero es compatible con la mayor parte de las normas certificables parciales ya existentes (ISO, EMAS, SA8000...)
  • Está abierto a diferentes grados de verificación por su compatibilidad con los sistemas de gestión citados. GRI trabaja en la adecuación de mecanismos de verificación en cada revisión de sus guías.
  • Desde organizaciones externas, se han definido procesos de assurance compatibles con la información emitida según el modelo de GRI (AA1000 Assurance Standard)

Las agencias de rating sobre RSC

Por otro lado, numerosas grandes empresas cotizadas han percibido que el modelo de Global Reporting Initiative no es suficiente para satisfacer las demandas de información de las agencias de rating sobre RSC. Aunque hay que hacer notar que el lamento es un poco forzado, pues tan sólo un puñado de empresas completan y desbordan los indicadores propuestos por GRI.

Las agencias de rating sobre RSC son, actualmente, un importante agente del escrutinio que es, ya se ha señalado, un elemento necesario de la RSC.

Estas agencias recopilan y ordenan la información sobre sostenibilidad emitida por las empresas. Y cuando ésta no es suficiente, buscan más, de fuentes de la propia empresa, contrastándola con la información facilitada por otros grupos de interés directos y próximos a las empresas.

A su vez, las metodologías seguidas para ordenar esta información responden a las necesidades y demandas de los usuarios de esta información, inversores que aplican criterios sociales y medioambientales en sus decisiones de inversión, o que simplemente desean analizar ampliamente los riesgos de sus inversiones.

Dados los orígenes diversos de la inversión socialmente responsable, las metodologías seguidas por las agencias de rating sobre RSC, las cuestiones más frecuentes que plantean a las empresas, y su modo de ordenar la información, condensan las expectativas más frecuentes sobre la actividad empresarial de variados grupos de stakeholders.

Así, estas agencias, no sólo contribuyen a satisfacer las necesidades de información de determinados inversores, sino que facilitan a las empresas cotizadas un conjunto de indicadores clave acerca de su gestión, acordes con las expectativas de un amplio grupo de stakeholders.

Queda así claro el papel transmisor de información de las agencias de rating sobre RSC, y la validez de sus métodos como una de las fuentes del necesario orden, frente a la creatividad e innovación, a la que nos hemos referido.


Conclusión

Pese al extraordinario valor del modelo de Global Reporting Initiative, es cierto, tal y como lamentan algunas empresas, que no es suficiente para satisfacer las demandas de información de las agencias de rating sobre RSC. También es cierto que las metodologías de análisis de estas agencias, si bien similares en lo esencial, difieren al abordar determinados criterios, como el gobierno corporativo, las relaciones laborales, o el alcance de las políticas y sistemas de gestión del medio ambiente.

El modelo de GRI es, en cualquier caso, abierto y flexible, y permite la introducción de nuevos indicadores en una memoria que siga su modelo, a la ampliación y adaptación de los propuestos por GRI. Existe una esperanza abierta para solucionar la “fatiga del cuestionario” y las dificultades que la originan.

Un resumen de estas diferencias y dificultades, y propuestas de posibles soluciones, se presentarán en las próximas semanas, durante el Congreso Nacional de Medio Ambiente. La Fundación Entorno, Ferrovial y BBVA presentarán las conclusiones de un grupo de expertos acerca de estas dificultades, sobre un documento inicialmente elaborado desde la Fundación Ecología y Desarrollo.


Escrito por Jesús Llaría. Con un agradecimiento especial a Eva Ramos por sus sabias orientaciones.

Es tiempo de actuar

Es el momento de dejar de pensar que puede hacer el planeta por ti y pensar qué puedes hacer tú por el planeta.

Actúa YA como persona, como empresa, entidad o administración:

Aviso legal | Privacidad | Cookies