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Lunes 28 de Noviembre de 2005

Esta cumbre cuenta también con la participación paralela de la treintena de países que se mantienen al margen del convenio contra el cambio climático. La entrada en vigor del Protocolo de Kioto, el pasado 16 de febrero, fue un respiro para las decenas de países que lo apoyan, al convertir en obligatorios los compromisos para empezar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que están provocando el cambio climático. Según el protocolo, los países desarrollados tendrán que haber reducido un 5,2% sus emisiones en 2008-2012, respecto al nivel de 1990. A esta altura todos saben, no sólo por proyecciones, sino por experiencia, que el objetivo, aunque muy modesto según los científicos expertos en clima, es difícil de cumplir.

Además, los países tienen que plantearse qué hacer después de 2012. Este es uno de los grandes objetivos de la 11 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas, que se celebra en Montreal junto con la reunión de los miembros del Protocolo de Kioto.

Las emisiones de los países desarrollados han caído ya un 5,9% desde 1990, aunque se teme que la tendencia se invierta en los próximos años. La situación es muy variable entre unos y otros, y así, mientras que Alemania y el Reino Unido han reducido sus emisiones en un 18,2% y en un 13%, respectivamente, en otros el crecimiento ha sido hasta ahora imparable. España, según datos de Naciones Unidas, encabeza la lista de aumento de emisiones (un 41% en 2003) entre todos los países desarrollados, excluyendo el efecto de absorción de gases de bosques y vegetación. Si se tiene en cuenta dicho efecto, Canadá (57,5%) encabeza la lista de aumento de emisiones.

EE UU rechaza del Protocolo de Kioto -aunque participa en la cumbre como miembro de la Convención- y todos saben que sin su contribución al esfuerzo común ante el calentamiento global cualquier medida estará coja. Por ello, un objetivo de Canadá como anfitriona de la cumbre, así como de la UE y de otros, es explorar vías para atraer a Washington "a bordo". "Necesitamos encontrar una fórmula para trabajar con EE UU", declaró recientemente en Madrid Sthéphane Dion, ministro canadiense de Medio Ambiente, que presidirá la conferencia de Montreal.

"Un cierto grado de cambio climático es ya inevitable", advierte Halldor Thorgeirsson, coordinador del programa de ciencia de la Convención. "Todos los países necesitan adaptarse a los impactos inevitables, pero los países en desarrollo serán los que sufran los más fuertes y necesitan asistencia".

La puesta en marcha de un programa de adaptación de cinco años aglutinará gran parte de los debates de esta cumbre. Los expertos consideran que se trata de una tarea muy compleja: ¿A qué efectos concretos hay que adaptarse? ¿En qué grado? ¿En qué plazos? ¿Cuáles son las medidas más útiles? La ciencia no tiene respuestas claras y a la dificultad estratégica se añaden los intereses políticos y económicos de cada país.

Otro tema abierto ya en la cumbre del clima de 2004 y que provocó enconadas discusiones es el llamado régimen futuro, es decir, las medidas a tomar para después de 2012. La UE defiende que un calentamiento no superior a dos grados centígrados en 2050 debe ser el objetivo al que se orienten los compromisos, pero otros, como EE UU, se niegan a discutir la cuestión por ahora.

"La cumbre se celebra en un momento trascendental para la lucha multilateral contra el cambio climático", afirma Arturo Gonzalo Aizpiri, Secretario General del Ministerio de Medio Ambiente. "De Montreal va a depender el curso que tomen las negociaciones para actuar después de 2012; todos sabemos que Kioto es sólo el primer paso y que los esfuerzos mayores van a venir a continuación".

Los países en vías de desarrollo no quieren compromisos cuantificables de reducción de sus emisiones argumentando que sus economías tiene que crecer y que son los países desarrollados los que han causado el problema y los que tienen que actuar primero. Pero lo que hagan países como China, India o Brasil será determinante. Aizpiri destaca como "constructiva" la postura de México, dispuesto a adquirir compromisos que sean generales, voluntarios y carentes de penalización. Hay que tener en cuenta que la media de emisiones per cápita en la UE es de 10 toneladas por habitante y año, en EE UU es de 20 toneladas y en México, de cuatro.

La actuación española en la cumbre se desarrolla enmarcada en la estrategia de la UE, "pero para nosotros es clave que se incluya un marco flexible y equitativo que tenga en cuenta, con vistas al futuro, el punto de partida de cada país y su contribución al problema en función, por ejemplo, de emisiones per cápita", señala Aizpiri.

La meteorología juega en contra

Con un 45,6% de aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2003, respecto al año base de 1990, España empezó mal este año. Para cumplir los compromisos asumidos en el Protocolo de Kioto ese porcentaje no puede superar el 15% en 2008-2012. El consumo eléctrico, en marzo de 2004, había crecido un 8,4%, explica Arturo Gonzalo Aizpiri, secretario general del Ministerio de Medio Ambiente. "Pero a partir de ahí empezó una tendencia a la moderación, y a 15 de noviembre estaba en un 4,2".

Además, la meteorología ha jugado en contra este año, con una gravísima sequía que ha hecho caer la generación hidroeléctrica en un 36%, lo que se ha sumado a la reducción de la producción nuclear en un 12%. Con este panorama, "la generación térmica ha crecido un 20%", explica Aizpiri. "Pero la mayor preocupación es el comportamiento del consumo, y ésta muestra una tendencia a la moderación". El consumo de carburantes ha bajado, probablemente debido al aumento de los precios.

Pese a esta situación grave, "España mantiene su compromiso de cumplir con el Protocolo de Kioto", afirma el secretario general. Las previsiones cuentan con adquirir 100 millones de toneladas de CO

2 equivalente en el mercado de emisiones, como medida imprescindible para no sobrepasar ese 15% de crecimiento máximo consentido en el ámbito de la UE en cumplimiento de Kioto. Si es necesario, se planteará la posibilidad de adquirir más de 100 millones de toneladas, afirma Aizpiri.

En la cumbre de Montreal, España quiere que se agilicen los trámites de un procedimiento de Kioto denominado Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Este permite que un país desarrollado ponga en marcha iniciativas en uno en desarrollo que supongan una reducción de emisiones, de forma que el volumen ahorrado se apunta en la contabilidad del primero. España tiene un acuerdo con el Banco Mundial para acceder a 49 millones de toneladas de CO2 , con una inversión de 205 millones de euros en proyectos.

El problema con los MDL es que la reglamentación dentro del Protocolo de Kioto es muy rígida y dificulta su puesta en marcha, por lo que muchos países, incluida España, quieren que se agilice la gestión. Hasta ahora se han aprobado 25 proyectos en todo el mundo.

Los gases de las naciones desarrolladas bajan un 5,9%

Las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados habían descendido un 5,9% en 2003 respecto a 1990. Según el secretariado de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, es un dato esperanzador a primera vista. Pero al analizar cuándo y dónde se han producido las mayores reducciones, así como las tendencias previsibles, el optimismo se modera. La mayor parte de las caídas de emisiones se dio a principios de la década pasada y, sobre todo, en los países de Europa central y oriental con economías de transición, que redujeron considerablemente la actividad industrial y energética.

"Observamos que las emisiones de los países desarrollados, tomados en conjunto, han permanecido estables en los últimos años y no han decrecido como lo hicieron a principios de los años noventa. Es más, las proyecciones acerca de los gases de efecto invernadero indican que es posible que las emisiones crezcan hacia 2010", ha declarado Richard Kinley, secretario ejecutivo en funciones de la Convención. "Esto significa que sigue siendo un reto para los países desarrollados el mantener y profundizar las reducciones".

Datos clave

Los datos que maneja la secretaría de Convención respecto a la situación mundial se han dado a conocer ahora en la publicación Datos clave de los gases de efecto invernadero, que recoge gran parte de la información aportada oficialmente por los países -desarrollados y en desarrollo- miembros de la Convención. En concreto, recoge datos de 40 países desarrollados y de 121 en desarrollo.

En cifras absolutas, para los países desarrollados, según muestra el documento, las emisiones de los seis gases de efecto invernadero incluidos en el protocolo de Kioto pasaron de 18.400 millones de toneladas de CO2 equivalente (medida a la que se traducen los otros cinco gases) en 1990, a 17.300 millones en 2003, lo que supone un 5,9%. Si se tiene en cuenta el efecto de absorción de CO2 de los bosques y la vegetación (los llamados sumideros), las emisiones pasaron de 16.800 millones de CO2 equivalente en 1990 a 15.700 millones en 2003.

Los países con economías en transición aportaban 5.700 millones de toneladas de CO2

anualmente en 1990 y pasaron a 3.400 millones en 2003, lo que supone una caída del 39,6%. La UE, en 2003, había reducido sus emisiones en un 1,4% (su compromiso en Kioto es de un 8% menos en 2008-12 que en 1990), sin embargo en EE UU, en ese período, las emisiones habían crecido un 13,3%. Si se tienen en cuenta los sumideros, la UE redujo en un 3,5% y EE UU creció un en un 20,3%.

Es tiempo de actuar

Es el momento de dejar de pensar que puede hacer el planeta por ti y pensar qué puedes hacer tú por el planeta.

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