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Lunes 21 de Noviembre de 2005

Fuente: EL PAÍS

"La ayuda oficial al desarrollo (AOD) española está ya en el 0,31% del producto nacional bruto y los presupuestos para 2006 la fijan en 3.345 millones, es decir el 0,35%. Este aumento es una buena noticia", dice Ariane Arpa, directora general de Intermón. "Pero aún es una ayuda dispersa y muy sesgada a países de renta media, especialmente latinoamericanos, mientras que sólo un 13,6% se destina a los países más pobres, es decir, a ese África que cada vez está en peor situación".

El informe, considerado de referencia en el sector de la cooperación, demuestra que de los 10 países prioritarios para la ayuda, sólo aparece uno de los más pobres, Mozambique, en el puesto nueve, por debajo, por ejemplo, de Turquía y Argentina. "El 96% de la ayuda a Turquía son créditos FAD [Fondos de Ayuda al Desarrollo], un instrumento cuyos fondos son reembolsables y demasiado ligados a intereses comerciales", apunta Arpa. "Es esperanzador que el nuevo Gobierno ha abierto una línea de FAD no reembolsables, pero ese instrumento era y es muy discutible".

"Analizamos un año de transición, pero el balance global es positivo", dice José María Vera, director del Departamento de Campañas y Estudios de Intermón. "El periodo 2000-2004 fue de retroceso en la política de cooperación y de pésima relación entre el Gobierno y los actores". El informe constata "un cambio evidente" en el estilo y en la orientación gubernamental y que la cooperación "vuelve a concebirse como una política de solidaridad internacional".

- Créditos FAD. Los créditos FAD siempre han sido criticados por las ONG por entender que son ayuda que el país receptor debe reembolsar y que deben ser ejecutados por empresas e intereses españoles. El informe destaca como "esperanzadora" la apertura de una línea de ayudas reembolsables, pero mantiene la vigilancia sobre un instrumento que considera poco generoso.

- Cooperación descentralizada. La cooperación que realizan las comunidades autónomas y entidades locales ha ganado en protagonismo: ya es un 33% de toda la ayuda española. En 1995 eran 88 millones de euros, y ahora, 388 millones. Algo positivo es que el 30% de la ayuda descentralizada se destinó en 2004 a servicios sociales, principalmente a educación, sanidad, gobernabilidad y sociedad civil; es una ayuda no reembolsable.

Intermón ve, sin embargo, insuficiencias: "Los países menos adelantados recibieron tan sólo el 13,2% de los fondos descentralizados; los países de renta baja, un 8%; los de renta media, el 61,1%. En la mayoría de las comunidades no hay ningún PMA entre los cinco principales receptores de ayuda. Un 55% de los fondos se concentra en Latinoamérica, mientras que África subsahariana sólo cuenta con un 13,2%, y disperso entre 31 países, lo que reduce el impacto de las intervenciones". Aparte del destino geográfico de esa ayuda, Intermón señala un fenómeno "preocupante" en las comunidades, que aportaron un 71% de la descentralizada. Si se compara con 2002, 10 de ellas han retrocedido en su objetivo de destinar el 0,7% de su presupuesto a cooperación: son País Vasco, Comunidad Valenciana, Baleares, Asturias, Castilla y León, Aragón, Extremadura, Canarias, Murcia y La Rioja. Navarra es la más generosa: un 0,6% del presupuesto. La cola la ocupa Galicia (0,07%). "Si la ayuda descentralizada no crece drásticamente", dice Marta Arias, coordinadora del informe, "se perderán muchas posibilidades de esta ayuda tan cercana a los ciudadanos y que además es generosa, no reembolsable".

- Cooperación humanitaria.

Intermón propone distinguir entre ayuda de emergencia (dar socorro), ayuda humanitaria (incluye operaciones prolongadas, prevención, reconstrucción) y acción humanitaria (añade protección de los derechos, denuncia, incidencia política).

- Cooperación unilateral. El PP primó los acuerdos bilaterales, de país a país. Las ONG criticaban el sistema porque sometía la ayuda a los intereses económicos o políticos. Ahora Intermón señala que España es la sexta por la cola en la ayuda multilateral, la que da prioridad a la solidaridad internacional a través de agencias de la ONU, foros e instituciones financieras internacionales. El informe recuerda que las aportaciones voluntarias de España a esa ayuda han sido "muy reducidas". "La opción multilateralista expresada por el actual Gobierno", dice Intermón, "puede conducir a un cambio de tendencia, pero debe traducirse en hechos".

Es tiempo de actuar

Es el momento de dejar de pensar que puede hacer el planeta por ti y pensar qué puedes hacer tú por el planeta.

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