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Miércoles 14 de Julio de 2010

Las inundaciones ocasionadas por las fuertes lluvias en breves periodos de tiempo y las temperaturas cada vez más cálidas, sobre todo en invierno, provocan no sólo que se incremente el número de mosquitos y moscas negras sino que aumenten también los meses de actividad de los insectos.
Fuente: Diario del Alto Aragón

Estos efectos del cambio climático sobre los insectos fue uno de los temas tratados ayer en las primeras clases del Curso de Entomología Sanitaria y Control de Vectores que se imparte durante esta semana en Grañén. El director del curso y profesor de la Universidad de Zaragoza, Javier Lucientes, explicó que "ahora las lluvias se concentran en breves espacios de tiempo y provocan inundaciones lo que favorece que aumenten los lugares de cría de los mosquitos y otros insectos".

El profesor afirmó que el motivo de la realización del curso en Los Monegros es la existencia en la comarca del Servicio de Control de Mosquitos, que lleva quince años luchando contra las plagas en la comarca y supone un apoyo muy importante para el curso. Además, la tecnología utilizada por este servicio, está desarrollada por la Universidad de Zaragoza.

Javier Lucientes explicó que las técnicas utilizadas tradicionalmente en el control de plagas eran muy abusivas. Pero la elevada calidad de vida está provocando que los tratamientos utilizados sean cada vez más puntuales y los productos más ecológicos.

El control de las plagas consiste, en primer lugar, en identificar aquellos grupos de insectos que originan problemas a la población, porque "no todas las especies de mosquitos pican a las personas". Una vez identificadas estas especies, se buscan los lugares de cría, que son zonas muy concretas en cada especie de mosquito y es allí donde se actúa. "El tratamiento no se aplica en el momento en el que están volando los mosquitos, sino cuando las especies que realmente originan problemas están criando en sus ambientes naturales", aclaró. Esto, dijo, permite ser mucho más eficaz sin perjudicar al medio ambiente.

Para este control se utiliza una bacteria -explicó Lucientes- llamada "bacillus thirigiensis". "Una variedad especial que proviene de Israel y que ha sido seleccionada en laboratorios", concretó. Cuando las larvas de mosquito o mosca negra ingieren esta bacteria sufren una alteración del aparato digestivo y mueren. Lucientes explicó que no sucede lo mismo con otros insectos o animales que no sufren ningún problema aunque ingieran esta bacteria.

"Es muy ecológico, no estamos afectando al medio ambiente y lo hacemos en el momento en el que están en fase larvaria, antes de que salga el mosquito que se pueden desplazar kilómetros del lugar de cría. Estos son mucho más difíciles de controlar y el tratamiento podría dañar a otras especies de insectos", aseguró el profesor.

El curso, que terminará el viernes 16 de julio, cuenta con 17 alumnos, tres de ellos extranjeros, procedentes de Brasil, Italia y México, y casi la mitad son profesionales que trabajan en empresas de control de plagas. La diferencia más notable entre aquellos alumnos que todavía son universitarios y los que ya se están dedicando al control de plagas de insectos es el interés. "Esas personas que ya viven profesionalmente estos problemas hacen preguntas más orientadas para completar los problemas que están viviendo día a día", explicó Lucientes.

Es tiempo de actuar

Es el momento de dejar de pensar que puede hacer el planeta por ti y pensar qué puedes hacer tú por el planeta.

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