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Jueves 15 de Diciembre de 2005

Las montañas cautivan y, a pesar de su realidad fría y peligrosa, han atraído a alpinistas y viajeros que se han visto llamados por ese encanto tan especial de las cumbres, los collados, y las alturas de roca y nieve.
El Pirineo Aragonés, con su variedad de aspectos, riqueza y matices, ocupa en estos espacios un lugar destacado.

¿Les gustan a ustedes las montañas, Señorías? A nosotros, sí, también. Pero no olvidamos que en ellas hay algo más que belleza y atractivo turístico.

En el 2002, muchas naciones se sumaron a la celebración del Año Internacional de las Montañas. España contribuyó decididamente. Y fue Aragón una de las regiones más implicadas en la reflexión, el debate y la conservación de estos ecosistemas frágiles y valiosos. El Presidente del Gobierno de Aragón, D. Marcelino Iglesias, declaró entonces: “Nadie puede negar la extraordinaria importancia de los ecosistemas de montaña. Son auténticos tesoros. Cada uno de nosotros debemos esforzarnos en la consecución de su conservación, pues es una tarea de todos”. Repito, palabras textuales de D. Marcelino Iglesias.

Hasta aquí, en la teoría, todos de acuerdo. Luego nos toca pasar a la práctica.
En noviembre de 2002 el vicepresidente D. José Ángel Biel, acompañado del Sr. Franco -de la entidad financiera Ibercaja-, del Sr. Bandrés –como consejero de Economía- y del Sr. Boné –como aún entonces presidente de la empresa Aramón– presentaba los planes de ese holding de la nieve en Aragón que forman el Ejecutivo aragonés e Ibercaja. Los titulares de los periódicos rezan: “Aramón invertirá 216 millones de euros en cinco estaciones y otros proyectos”. Se habla de nuevas pistas supeditadas al respeto al medio natural, del proyecto olímpico Jaca 2014 y de ampliar dominios esquiables en Cerler, Formigal, Valdelinares y Javalambre. Algo que, desde luego, en la teoría ya no parece concordar con la celebración del 2002.
Un año después empezamos a comprobar que las palabras del Gobierno de Aragón -con su presidente a la cabeza- se las había llevado el viento...
En el año 2002 oímos que las montañas había que protegerlas. Pero ¿de quién? Alguien, yendo un poco más al fondo de la cuestión, escribió: “Fundamentalmente hay que defenderlas de aquellos que desean hacer negocio con las montañas. De aquellos que buscan un lucro rápido, oportunista y muy minoritario a costa de degradar el medio ambiente”.

Y a finales del verano de 2003 quedó evidente que el Gobierno de Aragón tenía ya muy olvidados los retos del Año Internacional de las Montañas. La sospecha tomó cuerpo cuando se destapó la caja de los truenos con un artículo titulado “Perdón para Espelunciecha”, firmado por el Catedrático de Geografía Física de la Universidad Autónoma de Madrid, Eduardo Martínez de Pisón, quien movilizó a la sociedad aragonesa y española para pedir el indulto a un valle pequeño pero simbólico del Pirineo de Huesca, limítrofe con el Parque Nacional de los Pirineos Franceses... y señalado con el dedo de Aramón para instalar aparcamientos, telesillas, balsas de agua, pistas.

Las máquinas pesadas entraron a arrasar la naciente vida del valle de Espelunciecha en la primavera del 2004

Desde entonces, junto con otros colectivos y personas, nuestro empeño ha crecido y nuestro tesón de trabajar por un verdadero desarrollo sostenible en la montaña no ha cesado, sin olvidar en ningún momento un elemento crucial: la prosperidad de los pueblos y los habitantes de la montaña.

Necesitábamos recoger 15.000 firmas en seis meses para venir a esta cámara. Nuestras razones han sido más que suficientes para, sin un gran esfuerzo, recopilar el doble. Miles de rúbricas y DNIs para obtener estos pocos minutos que se nos ofrece de exposición ciudadana en este parlamento. Son la herramienta que tenemos el pueblo para hacerles comprender que la alta montaña aragonesa precisa de una ley que la proteja... y ya saben de quien.

Para pedir que nunca más vuelva a suceder lo mismo que en Espelunciecha en otros lugares que también están en el punto de mira como son Ruego en Bielsa, Punta Suelza en Gistaín, Ardonés y Castanesa en la Ribagorza, la Canal Roya o la Canal de Izas en Canfranc, o las sierras inigualables del Sistema Ibérico turolense.

Ustedes tienen el texto de la propuesta de ley. Pero permítanme que les haga una pequeña introducción y explicación de sus contenidos.
En un territorio tan montañoso como Aragón, resulta decisivo tener una legislación específica para las zonas de montaña. Tal y como el propio Gobierno de Aragón ha estado defendiendo durante la pasada legislatura.

No estaríamos hoy aquí si este patrimonio natural no tuviera riesgos importantes que aconsejan la existencia y aplicación de una Ley de Protección de las Montañas. Nos estamos refiriendo a nuevas grandes carreteras, presas, líneas eléctricas, explotaciones abusivas de los recursos, despoblación, urbanizaciones o un turismo pernicioso y mal enfocado, como es el caso destacado de la orientación que se está dando en la actualidad a las estaciones de esquí alpino.

Nuestra propuesta de proyecto de ley se puede desglosar en cinco apartados coincidentes con sus cinco artículos:
1º y 4ª.- Se quiere establecer un régimen de protección especial para la alta montaña del conjunto de Aragón, comprendiendo los territorios situados por encima de 1.500 metros.
2º.- Para la valoración de ciertas afecciones se tendrá muy en cuenta la participación pública de todos los sectores implicados.
3º.- Destaca este proyecto de ley por que quiere establecer una moratoria de dos años con carácter general para la aprobación de proyectos de creación, modificación o ampliación de estaciones de esquí y centros invernales que se pretendan ubicar en áreas de alta montaña. En ese plazo de dos años el Gobierno de Aragón deberá elaborar y aprobar Planes de Ordenación de los Recursos Naturales de los diversos territorios afectados.
5º.- Y último, este proyecto de Ley no quiere dejar de lado la necesidad de superar los desequilibrios territoriales existentes, promoviendo un desarrollo económico y social que sea equilibrado y sostenible. Para ello se indica la necesidad de potenciar y racionalizar las actividades humanas en el entorno de los espacios naturales protegidos y se subraya especialmente la necesidad de fomentar y modernizar las actividades agropecuarias y forestales en áreas de montaña, elaborando un Plan de Desarrollo Rural Sostenible con su correspondiente dotación económica.

Ahora bien, es posible, Señorías, pues somos una comisión promotora creada por iniciativa ciudadana, que haya aspectos y elementos de carácter técnico que puedan ser mejorados. Para eso estamos aquí, y son las Cortes de Aragón y los grupos parlamentarios quienes tienen el poder legislativo y, por tanto, quienes deben acabar, mejorar y añadir cuantos artículos deseen al texto.
Sabemos que los grupos parlamentarios presentarán enmiendas.

Manifestamos nuestro compromiso de trabajo común durante el proceso legislativo.
Y, evidentemente, si hoy pasa el trámite, también decimos públicamente en esta tribuna que no aceptaremos ninguna enmienda que modifique los aspectos fundamentales de la Ley.

¿Por qué y para qué es necesaria una ley más si ya hay mucha legislación, órdenes, normas y directrices?
Por que a la vista de lo sucedido en estos últimos dos años está claro que todo lo existente es insuficiente para frenar el deterioro de las montañas aragonesas y el urbanismo alocado que en ellas se vive. Por que hasta la fecha no existe tratado mundial alguno jurídicamente vinculante que se ocupe específicamente de las montañas. En Austria se aprobó en 1991 el Convenio para la protección de los Alpes, y desde entonces han promulgado leyes completas o sectoriales sobre las montañas: Cuba, Francia, Georgia, Grecia, Italia, Suiza o Ucrania.
Aquí, en Aragón, las diversas leyes y normativas creadas hasta ahora para la generalidad del territorio no tienen en cuenta las peculiaridades de los ecosistemas de montaña, por lo que es necesario hacer un esfuerzo y concretar aquellos aspectos específicos y que resultan, esenciales para su conservación y el desarrollo social y económico de sus habitantes.

El Presidente del Gobierno de Aragón, el Sr. Iglesias, manifestó su intención de aprobar una Ley del Pirineo y ahora acaba de aprobar con gran premura y sustanciosos cambios unas Directrices de Ordenación del Territorio pirenaico.

Respecto a las Directrices Parciales de Ordenación Territorial del Pirineo Aragonés, ni llegan a abarcar la especificidad de las montañas de todo Aragón, ni abordan ni subsanan el problema que generan los actuales proyectos expansionistas de las estaciones de esquí en el Pirineo. Nos atrevemos incluso a afirmar que aumentan la grave problemática de la planificación urbanística en los valles y montañas del Alto Aragón. Son directrices de carácter orientativo, ambiguas e insuficientes para cambiar esta situación, donde no se marca el límite de la humanización de ese santuario natural al que estamos trasladando el modelo de consumo y vida urbano.

En dos meses estas Directrices se han cambiado para ser aprobadas con cambios sustanciales en los parámetros de densidad de viviendas, o en la edificación y las alturas que en algunos casos se incrementan hasta un 30%. Las nuevas Directrices abren la puerta a un Pirineo al servicio de los proyectos urbanísticos de segunda residencia, grandes consumidores de recursos naturales, destructores del paisaje, transformadores de las dinámicas sociales, económicas y culturales de los valles, pero que dan grandes beneficios a sus promotores y a los que les allanan el terreno. Eso sí, Sr. Biel, estas directrices están muy bien adornadas con bonitas palabras de desarrollo sostenible y protección ambiental. Sin embargo, Señorías, establecen un alto nivel de competencias a los Ayuntamientos para proceder al desarrollo y crecimiento urbanístico de sus municipios, posibilitando unos impactos que van mucho más allá de los territorios por ellos gestionados.

Sres/as diputados/as, mi presencia en este estrado me genera una situación agridulce: Contento, ya que la voz de más de 30.000 aragoneses esta aquí con la presentación de esta ILP. y por otro lado, con la tristeza de que tenga que ser la sociedad civil quien les pida con tanto esfuerzo la protección de las montañas.
Observamos como iniciativas privadas como la de la empresa Nozar, se está fijando ahora en valles de la Ribagorza, cerca de Castanesa y Cerler. La filosofía de desarrollo de este tipo de inmobiliarias responde al objetivo de crecer tanto como se pueda, sin atender a muchas otras contemplaciones. Nada que objetar si ese crecimiento no fuera costa de urbanizar lugares naturales y si no fuera por que se le ha concedido la medalla al mérito turístico.

Aunque, sinceramente, lo que más nos entristece es constatar que la gran destrucción de nuestras montañas, se esté realizando por una empresa en la que el Gobierno de Aragón tiene el 50% del capital.

Antes de seguir con mi exposición, hemos querido traer a este parlamento una fotografía. Esta imagen dice mucho del respeto que ofrecemos en Aragón a nuestros espacios de alta montaña. Para aquellos que no conozcan este lugar, decirles que forma parte de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala, declarada así por la Unesco en 1977, y en teoría con la gestión de conservación encomendada al Gobierno de Aragón. La fotografía está tomada entrando desde Francia, en el límite de un magnífico parque nacional.
¿Esto es lo que queremos para nuestras montañas, señorías?

Pensamos fervientemente que hay que tomar en consideración esta ley cuanto antes, recogiendo plenamente el contenido del artículo 3º que establece la moratoria cautelar antes referida. El tiempo no corre, sino que vuela.

A finales de noviembre el Ayuntamiento de Sallent de Gállego y Aramón anunciaron urbanizar 30 nuevas hectáreas de monte público en Formigal, dentro de la Reserva de la Biosfera “Ordesa-Viñamala”, con el compromiso de que las plusvalías de la recalificación urbanística se destinen a financiar la polémica expansión de la estación invernal.

Urbanizar 30 has para construir 1.200 viviendas en un espacio natural protegido. ¿Ese es el desarrollo social y equilibrado que promueve el Gobierno de Aragón? ¿Esa es la política de turismo del Consejero Aliaga? ¿Eso lo frenarán las Directrices de los Srs Iglesias y Biel? ¿Qué va a pasar en Castanesa o en Montanuy? ¿Y en Benasque o en el valle de Tena, van a seguir creciendo aún más las segundas residencias? Váyanse al Pirineo un fin de semana y miren: casi ya hay más grúas que árboles en el fondo de algunos valles.

Además, esta línea de actuación se contradice con la opinión de expertos mundiales y con las recomendaciones recientes del informe emitido en el Senado sobre el urbanismo en el Pirineo.

Se está demostrando que la ampliación y creación de nuevas estaciones de esquí es un negocio deficitario y que sólo se sostiene con una gran inversión en el sector de la construcción inmobiliaria. No nos vale la excusa repetida y no por ello convincente del “pobre montañés” que tan alegremente maneja el Sr. Iglesias o el Sr. Sánchez desde su consistorio en Sallent de Gállego. O esos argumentos falaces de que los ecologistas no dejamos mover una piedra. Está quedando claro que entidades de ahorro como Ibercaja serán las grandes beneficiarias -y no los montañeses- gracias a la obtención de suelo público gratis y a las ayudas financieras que éstas prestan a las promotoras inmobiliarias y futuros propietarios en forma de créditos e hipotecas. El propio Presidente de Ibercaja, ha reconocido que “una instalación mecánica no es rentable. Es un pozo sin fondo de meter dinero a pérdidas”.

Estamos convencidos, Señorías, de que el desarrollo es perfectamente viable por muchos otros métodos distintos a la especulación inmobiliaria, y que no requieren ser destructivos.

Pero en todo este debate no hay que dejar de lado el tema del cambio climático. Un estudio de la ONU dice que: “El calentamiento global puede originar el cierre de mas del 50% de las estaciones de esquí de los Alpes en el año 2050”. Mas del 50% de las estaciones de esquí de los Alpes. Si eso pasa allí que hay montañas más altas, más frías, con más nieve y glaciares, ¿qué pasará en los Pirineos, por no decir ya en las montañas de Teruel?

A pesar de lo que muchos creen, y de lo que algunos quieren hacer creer, no estamos en contra del esquí, ni de los centros invernales, ni de otras infraestructuras y ni del crecimiento y desarrollo de los pueblos. No lo malinterpreten. Hemos dicho en muchas ocasiones que hasta daríamos por buenas algunas ampliaciones del dominio esquiable.
Pero, por favor, con cabeza, con respeto, con sensibilidad, no de esta manera.

Frente a tanta actitud grosera con los paisajes y los valores naturales de la montaña, también hemos de reconocer algunos (más bien pocos e insuficientes, pero efectivamente algunos) movimientos positivos que se han realizado desde este gobierno en los últimos tiempos, especialmente desde el Departamento de Medio Ambiente. Me refiero a la declaración de impacto negativo de una nueva carretera de acceso a las pistas de Javalambre, la aplicación de tasa ecológica para los remontes o los avances realizados hacia la regulación de la evaluación ambiental estratégica. Aunque algunos de estos anuncios, como es la activación en la gestión de la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala o la redacción del PORN del Anayet, no han dejado de ser eso, meros anuncios grandilocuentes sin ningún tipo de aplicación práctica ¿En qué trámite se encuentra el PORN del Anayet, Señorías? Ni tan siquiera ha sido iniciado legalmente en el Boletín Oficial de Aragón.

Tenemos la sensación de que algunos de ustedes, señorías, actúan a empujones. Si empujan según qué alcaldes, autorizan obras e inversiones. Pero si por el otro costado lo hacen los ecologistas, dicen que van a instaurar un impuesto, que van a iniciar un PORN. Y si venimos a estas Cortes, dos días antes aprueban unas Directrices creyendo que van a convencer a la ciudadanía.

Señorías, hemos venido a esta cámara para ser simplemente escuchados por los grupos políticos, por nuestro parlamento, con el presidente del Gobierno de Aragón a la cabeza, que, por cierto, procede de la montaña.
Una iniciativa legislativa popular es una profundización de la democracia y una activación de la participación pública en la gestión y el gobierno de lo público.
Ustedes podrán mejorar este texto de ley. Aquí se lo dejamos, reiterando que deseamos que se legisle con claridad sobre la protección de las montañas.

Pero, el Sr. Iglesias parece que no quiere oír, de la misma manera que no quiere recibir desde hace más de un año a los representantes de este movimiento de defensa de las montañas de Aragón. Un movimiento ecologista del que el Sr. Iglesias solicitó ayuda y colaboración hace tres años para derrotar el trasvase del Ebro. A sus compañeros de partido y de gobierno les transmitimos, con todos nuestros respetos, que su ausencia en estos momentos nos parece una ofensa a quienes hemos aportado, una a una, nada menos que 30.000 firmas)

Recordamos lo que el Sr. Usón, portavoz del Partido Aragonés, dijo en esta cámara al llegar otra Iniciativa Legislativa Popular por parte del movimiento ecologista: “Las iniciativas legislativas populares, reguladas por su correspondiente ley, por su excepcionalidad, por su respaldo social, deberían merecer la máxima consideración por parte de estas Cortes”. El Sr. Usón concluyó diciendo “Deseo reconocer en nombre de mi grupo el trabajo de las personas que concitando la voluntad de tantos miles de aragoneses han apoyado con su firma esta iniciativa legislativa. Ante este apoyo, estas Cortes no pueden permanecer infranqueables, so pena de hacer un flaco favor incluso a la propia institución”.En términos similares se expresó ese mismo día el portavoz socialista, Sr. Alastuey, quien destacó la importancia de las iniciativas legislativas populares que multiplican el apoyo preciso para llegar a las Cortes (esta tiene 30.000, frente a las 15.000 necesarias).

Treinta mil aragoneses quieren, pues así lo han firmado, una Ley para la Protección de nuestras altas montañas. Queremos también, y así se lo pedimos, que el trámite parlamentario culmine con el texto que presentamos, afinado y mejorado en aquellos aspectos que lo requieran, convertido en una ley.
La ciudadanía aragonesa espera un resultado.

Defendemos una propuesta que ha dejado de ser propia de quienes han formado la comisión promotora, y ha pasado a ser patrimonio de los 30.000 ciudadanos y ciudadanas que la han apoyado con su rúbrica.


En nombre de todos ellos y en presencia de algunos que están siguiendo la exposición desde esta tribuna, en su representación, les estoy hablando. Y es que, Señorías, hablo en nombre de la Asociación Naturalista de Aragón (Ansar), de los distintos grupos locales que hay dispersos por todo Aragón de Ecologistas en Acción, de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife). Presentando una propuesta de Ley de Protección de las Montañas que ha sido refrendada por la Federación Aragonesa de Montañismo, por multitud de clubes de montaña, por la Asociación APUDEPA, por la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza y por personas individuales pero vinculadas o adscritas a organizaciones e instituciones como Greenpeace, la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, Amigos de la Tierra, la Fundación Ecología y Desarrollo, Red Montañas, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, distintas universidades y centros de investigación, asociaciones culturales de pueblos y comarcas, la Fundación Nueva Cultura del Agua, Coagret, organizaciones sindicales, etc. Y también, créanme, por personas y colectivos de numerosos pueblos de las montañas aragonesas.

30.000 aragoneses y aragonesas, muchos más que no han tenido la oportunidad de firmar en seis meses, y otras muchas personas de todo el Estado Español y buena parte de Europa que tienen la mirada puesta en la maravillosa naturaleza de las montañas de Aragón y sus paisajes, recordamos tristemente las palabras del indio Seattle cuando se dirigió al presidente de los Estados Unidos para pedirle que no vendiera sus tierras, por que éstas eran sagradas.

Por favor, tomen en consideración y traten con cariño esta iniciativa popular por una ley para la protección de la alta montaña en Aragón que ha obtenido sobradamente un apoyo muy significativo de la ciudadanía aragonesa.
Y, lo que es más importante, cuiden a nuestras montañas. Sus montañas. Las de nuestros hijos. Las montañas de todos. Son de lo mejorcico que queda de Naturaleza en el sur de Europa.
Estas montañas son nuestra tierra, nuestra identidad, nuestro carácter, y una parte importante de nuestro valor de futuro.
Sólo nos queda insistir en que queremos legar a nuestros hijos las montañas, al menos tan hermosas como las hemos heredado de nuestros padres.
Nuestra ley y nuestra causa no es sólo ecológica, tiene una gran vertiente social.
Señorías, apoyen con su voto este proyecto de ley que cuenta con un amplio respaldo del pueblo aragonés.

Señor Presidente de las Cortes, señorías, gracias por su atención.

Gracias a todos y a todas.

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