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Domingo 27 de Noviembre de 2005

Fuente: El Mundo

Las autoridades suizas informaron de que el 55,7% de los ciudadanos que votaron está en contra de que se autorice el uso de transgénicos en su agricultura hasta dentro de, al menos, cinco años, frente al 44,3% que prefería que se diera cuanto antes luz verde a su utilización.

A pesar de ese porcentaje de votos en contra, el rechazo no ha sido mayoritario en ninguno de los 26 cantones en los que está dividido el país.

La mayor aceptación se registró en el cantón de Jura, con el 75,9% de los votos, y la menor en Argovia y Zúrich, con el 50,3% y 50,5% respectivamente, mientras que en Ginebra la apoyó el 64,7% y en Berna el 57,4%.

La moratoria aprobada, que no afecta a los productos importados o terminados en Suiza, fue impulsada por organizaciones ecologistas y de consumidores bajo el lema "por alimentos producidos sin manipulaciones genéticas".

Con ella se mantiene la prohibición de la crianza en tierras suizas de animales genéticamente manipulados, al tiempo que el cultivo de plantas transgénicas seguirá sometido a un complejo sistema de autorizaciones que requiere un mínimo de cinco años desde que se solicita, una posibilidad que hasta el momento nunca se ha utilizado.

Sin embargo, los suizos podrán seguir importando alimentos derivados de OGM, como maíz inmune a plagas, tomates capaces de crecer en suelo salinizado, soja resistente a herbicidas, frambuesas que soportan sequías y heladas o patatas con menor capacidad de absorción del aceite de la fritura.

Para la Federación de Consumidores de la Suiza francófona, este resultado es una "clara muestra del rechazo de los consumidores a los OGM en los alimentos" y de "la arrogancia de la industria agroalimentaria".

Los promotores de la iniciativa defendían que aún no se conocen con certeza los efectos de los OGM en la Naturaleza, por lo que, movidos por el principio de precaución, pedían una moratoria que permitiera avanzar en las investigaciones.

Los promotores de la iniciativa sostienen que la agricultura suiza no puede ser competitiva en la producción masiva

La moratoria también ha sido apoyada por la izquierda política y la mayoría de los agricultores, que quieren garantizarse durante el máximo tiempo posible las ventas derivadas de productos completamente naturales.

Esos grupos alegan, además, que la agricultura suiza no puede ser competitiva en la producción masiva, por lo que su oportunidad reside en cultivos exentos de OGM, ya que la cohabitación de ambos géneros es difícil de garantizar.

Sin embargo, tanto el Congreso como el Senado suizos rechazaron previamente la iniciativa, especialmente por la oposición de la derecha. La comunidad científica también se oponía, porque teme que estanque las investigaciones y los recursos financieros e, incluso, genere una fuga de profesionales.

Así, la Asociación suiza para la Investigación en la Alimentación, Internutrition, calificó el resultado de negativo para la innovación helvética e invitó a los partidarios de la moratoria a que "reflexionen activa y constructivamente" durante los próximos cinco años sobre "lo que la tecnología puede ofrecer a la agricultura".

Los grandes agentes económicos sostienen que la medida aprobada hoy contraviene las reglas internacionales del comercio, puesto que los productos OGM no pueden ser prohibidos sin presentar pruebas de su nocividad.

Por contra, los promotores de la moratoria defienden que el pueblo suizo tiene el derecho a decidir su prohibición si considera que son peligrosos o insanos.

Es tiempo de actuar

Es el momento de dejar de pensar que puede hacer el planeta por ti y pensar qué puedes hacer tú por el planeta.

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