background-position

Archivo ECODES

Este es un contenido de archivo, y posiblemente este desactualizado.
Para acceder a los contenidos actuales de la web de ECODES pincha aquí.

Lunes 07 de Noviembre de 2005

Fuente: La Vanguardia

La industria y los grupos ecologistas libran una dura batalla para definir el nuevo reglamento comunitario que regulará las sustancias tóxicas presentes en todos los productos de consumo.

La contaminación causada por las sustancias químicas se ha extendido por todos los rincones del planeta. Los artículos de consumo básico o nuestro propio hogar se han ido llenando de productos cuya toxicidad preocupa cada vez más a científicos, epidemiólogos y ciudadanos en general. Por ejemplo, en un coche hay hasta 3.000 sustancias distintas. El nuevo reglamento europeo que regulará la fabricación de sustancias químicas y que será aprobado el próximo día 17 ha generado un amplísimo debate con dos trincheras bien diferenciadas en un momento de máxima tensión. De un lado, la industria química, que verá radicalmente modificada su actividad por la nueva normativa, y, del otro, los grupos ecologistas, que presionan para que unas 30.000 sustancias pasen estrictos controles para poder seguir en el mercado.

La necesidad de ejercitar un control más estricto de las sustancias químicas obedece a dos motivos fundamentales. Por una parte, cada vez hay más información que detecta la enorme dispersión de algunos de estos contaminantes, que se han hallado en los ecosistemas del planeta más lejanos; incluso se han encontrado restos de DDT en el tejido adiposo de los osos polares. Y, por otra, crece la preocupación sobre los efectos de las sustancias persistentes, que se bioacumulan en los tejidos grasos del organismo y pueden ser transmitidas de la madre a los hijos. La existencia de sustancias sospechosas de provocar cáncer y tener efectos tóxicos sobre el sistema reproductivo son otras claves.

Sólo en España se calcula que entre 4.000 y 5.000 trabajadores fallecen anualmente de cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras afecciones a consecuencia de haber estado expuestos a sustancias tóxicas o peligrosas. Así lo determinó hace dos años un informe sobre prevención del riesgo químico elaborado por el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud, y el sindicato CC.OO.

El citado informe dice que el sistema sociosanitario español no es capaz de detectar las enfermedades laborales vinculadas a la exposición a los productos químicos y que sólo una pequeña parte de éstos queda recogida en los registros oficiales. De hecho, existe un altísimo desconocimiento sobre la producción, consumo y uso de sustancias químicas. Y a la poca información sobre su peligrosidad se une el crecimiento constante de su utilización.

La industria química continúa produciendo y liberando miles de compuestos químicos cada año, de los que en la mayoría de los casos se desconocen sus impactos en el medio ambiente y en la salud. Se calcula que en la UE hay inventariadas unas 100.000 sustancias químicas diferentes, pero sólo existe información (y muy ligera) de unas 10.000, según Alfonso Calera, experto en la materia.

Hasta ahora, la industria ha tenido manga ancha para poner en el mercado sus productos, que sólo han quedado proscritos cuando se ha demostrado su peligrosidad. Ahora, con el nuevo reglamento europeo Reach (de registro, evaluación y autorización de sustancias químicas) se pretende invertir la carga de la prueba, de forma que sólo se comercialicen aquellas que hayan demostrado previamente su inocuidad.

El sindicato Comisiones Obreras quiere ir más allá y ha pedido algunas modificaciones del reglamento, como un control más estricto de las sustancias intermedidas - aquellas utilizadas como componentes para fabricar otros productos-, por el riesgo que pueden comportar a los trabajadores expuestos.

Este sindicato reclama que los informes sobre seguridad química sean obligatorios incluso para las sustancias que producen en menor cantidad. De hecho, en el actual redactado la obligación para efectuar estos informes ha desaparecido cuando el producto en cuestión sólo se fabrica en pequeñas cantidades (de una a 10 toneladas al año). "Es necesario generalizar los informes de seguridad química, porque si el reglamento se aprueba tal como está redactado ahora, esto significa que quedarían fuera de control unas 20.000 toneladas", explica Joaquín Nieto, responsable confederal del área de medio ambiente de Comisiones.

Dela misma manera, este sindicato solicita una más estricta aplicación del principio de precaución. Por ejemplo, cree que las sustancias cancerígenas y persistentes, aquellas que exigen una autorización expresa para poder ser fabricadas durante un periodo temporal limitado (de cinco años), deberían ir acompañadas del compromiso pleno de que en este periodo se buscarán las sustancias sustitutivas alternativas inocuas para la salud y el medio ambiente.

Es tiempo de actuar

Es el momento de dejar de pensar que puede hacer el planeta por ti y pensar qué puedes hacer tú por el planeta.

Actúa YA como persona, como empresa, entidad o administración:

Aviso legal | Privacidad | Cookies